
Cuidar la salud del personal, una nueva meta
El estrés es una de las principales enfermedades laborales que hay en la actualidad.
Por: Carola Maierowicz, directora de Artemisia Mobile Spa
Cada vez son más las firmas que deciden implementar programas de salud corporativa para evitar el estrés en el personal. En el ámbito laboral, al igual que en la vida personal, atravesamos distintos estados físicos y mentales que pueden derivar en situaciones complejas de estrés.Actualmente en nuestro país se considera a las enfermedades profesionales como males de índole físico pero, según la Oficina Internacional del Trabajo dentro de estas se incluyen de manera específica los trastornos mentales y del comportamiento.
Durante el último siglo las sociedades que conforman las grandes urbes han sufrido transformaciones en el estilo de vida. Hombres y mujeres han ido experimentando cambios ya sea de carácter privado y personal como así también en el aspecto público y social. Una mejoría significativa en la calidad de vida, el consecuente crecimiento demográfico, la carrera sin fin para ascender en la escala social o apenas sostenerse y una aceleración desenfrenada producto de los avances tecnológicos y las comunicaciones han modificado sustancialmente algunos valores y prioridades en el día a día de la población.
Una de las dificultades más sobresalientes que se reconocen a lo largo de este proceso fue el aumento de la preocupación y su consecuencia directa: el estrés. No debemos caer en el facilismo de considerar a ambos estados en una primera instancia como aspectos negativos que habría que erradicar. Muy por el contrario, tanto uno como el otro se consideran respuestas naturales saludables, si quien las manifiesta se encuentra en equilibrio físico y psíquico de forma que puede manejarlas.
Lamentablemente, en el mundo agitado de hoy, donde conviven exigencias laborales de alto rendimiento conjugadas con las cotidianas familiares y personales, los niveles comienzan a alterarse y nos encontramos muy lejos de aquel planteo de equilibrio, por lo que el estrés deriva en otros trastornos tales como: disfunciones cardíacas, alteración en la presión sanguínea, dolor precordial, asma, catarros, alergias, dolores cervicales y de espalda, fatiga crónica, alteraciones menstruales, insomnio, problemas gástricos y jaquecas entre otros. A nivel emocional aparecen la ansiedad, la alienación y hasta los sentimientos de soledad e impotencia, hostilidad, cambios de humor e irritabilidad. Este conjunto de síntomas produce consecuencias directas en el plano personal incidiendo inmediatamente dentro de la organización que lo emplea, ya que produce un cambio concreto de las relaciones interpersonales, generando conflictos o amplificando pequeños roces dentro de un equipo de trabajo.
Este tipo de problemas, a nivel organizacional, acarrea grandes costos económicos: el ausentismo laboral, la disminución en la productividad, la propensión a los accidentes de trabajo, la falta de concentración y una tendencia a cometer más errores, la lentitud en el cumplimiento de objetivos o el abandono de la institución son algunos de los ejemplos que se pueden tomar.
Los departamentos de Recursos Humanos son los encargados de revertir esta situación y para lograrlo deben empezar por tomar medidas para evitar este tipo de trastornos. Existen distintas técnicas que se adaptan al entorno corporativo, el implementar programas de reducción del estrés, masajes, yoga, terapias de grupo y charlas para lograr el equilibrio entre la vida personal y laboral son algunas de las formas que se pueden poner en práctica para obtener el bienestar mental del empleado y lograr una empresa sana.
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